No sé cómo empezar a escribir esto. No sé cómo expresarme, pero ahí va.
Hace un año le conocí. Sí, a él. Y no, no es una historia de amor o, al menos, no lo veo como tal. Lo conocí a él, mi persona favorita. Pero no sé cuándo empecé a ser feliz con su presencia. Es diferente al resto, no hay nadie como él. Es la única persona que me hace ver todo desde otro punto de vista. Es quién pone mi mundo patas arriba y se va sin más.
Es un año lo que llevo conociéndole y cada día es diferente, cada día es más, cada día es mejor al anterior. He de decir que me he ido acostumbrando a él y que ya no me imagino la vida sin él.
Es el Sol que me ciega tras la nube gris. Es el rayo de luz que ilumina mis días.
Y, ahora, después de un año, todos dicen que él no es el mismo, que se comporta de forma diferente cuando yo estoy delante, que sonríe al verme y que se le ve más feliz. Que me mira disimuladamente y sonríe.
Que se quedase esperando en mi portal el día de su cumpleaños, el hecho de que viniese a verme y a compartir un rato de su día conmigo, me hace soñar.
A pesar de todo lo sigo viendo como imposible. Y sigo esperando señales.
Esto no es una historia de amor, pero ojalá lo fuera.