Hay días que me levanto mal pero hablo con alguien y mi cerebro comienza a reaccionar, una mueca, una ironía, un factor que haga que no se tan mal día.
Risas a carcajadas, lagrimas de risa, tranquilidad suprema, música para mi alma abatida. Clases interesantes, acciones constantes, el cansancio se ha ido como si hubiese dormido mil horas. "!Imaginación al poder!" grita mi creatividad escondida por una bruma aplanadora.
No hay gritos, me preocupo un poco pero rápidamente me olvido. Me entretengo, hago mi trabajo, me da tiempo a respirar y no ha habido en todo el día llantos.
Llega la noche, sigo un poco preocupada pero mis gatos al instante maúllan alto como si preguntasen:"¿Donde esta nuestra ama?"
Nos dormimos y mientras soñamos siento una gran felicidad, el vacío que quedaba por fin se pudo rellenar, y al despertar, y aun confundida por el despertar, pienso: "¿Quién no querría vivir en mis sueños?" - Isa